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Citas

Prueba Clara 2

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Citas de “Solo yo me salvo”

La mayoría de estas citas son discursos de Cruz, acompañante de un estupefacto Malaquías Winkle, que le enseña los logros de la República Tolerante de España de mediados del siglo XXI.

LA ENSEÑANZA PRIMARIA ES VOLUNTARIA

“Además, se ha avanzado mucho en el área de la voluntariedad. Hace muchos años (seguro que tú lo conociste), l@s enseñantes tenían que asistir todos los días a clase en horario rígido, lo que provocaba gran frustración y bajos niveles de pluralidad creativa. Con el nuevo sistema, sin embargo, se potencia la autoescolarización activa. Hay algunos enseñantes, cronoavanzad@s en su práctica totalidad, que aún se quejan por tener que esperar en sus domicilios a recibir la llamada de l@s aprendientes cuando por fin les llega la motivación. Yo, por el contrario, no albergo dudas sobre su eficacia. No es lo mismo enseñar a tus aprendientes cuando vienen motivad@s que cuando no. El rendimiento se multiplica. Pero claro, l@s que se quejan no entienden que ahora nuestro trabajo consiste en estar preparad@s a toda hora para lo que pudiera pasar. En realidad consiste en estar de guardia.

EL MATRIMONIO AUTOSEXUAL

–Entonces…si no lo entiendo mal –interrumpió tímidamente Fray Malaquías– matrimonio autosexual es de uno… consigo mismo.
–Bueno, casi. De un@ consig@ mism@, para ser exact@s. Hay personas cuyo gran amor son ellas mismas. No hay ninguna razón que justifique la tiranía del número “dos” en el matrimonio…
(p. 59)

(NOTA: Aun a mi pesar, he sido profético. Ya existe el “matrimonio autosexual”. Nadine Schweiger, profesora de Yoga de Dakota del Norte, se ha “casado” consigo misma. Ver, por ejemplo este enlace)

EL MOBULIZO (EQUIVALENTE AL MÁS ANTICUADO BAUTIZO CIVIL)

¿Ves este dispositivo que tengo en la oreja? Es semejante a lo que hace muchos años llamaban móvil. Tod@s l@s habitantes del país, tanto votantes como invotantes, llevan un móbulo en la oreja desde que nacen. Es una ceremonia muy bonita, el Mobulizo. A ver si te da tiempo a presenciar alguna (…). En fin, que cuando una criatura nace, sus engendrantes y las autoridades del Distrito organizan una ceremonia muy bonita, a la que invitan a sus parientes y amig@s. Un@ funcionante del Distrito implanta el móbulo a l’bebé, y a la vez se le impone su nombre. Desde ese momento pasa a ser habitante de nuestro país con plenos derechos y deberes, ¿no es bonito? Hasta ese momento no es nada, ni siquiera persona. Esto también está muy bien pensado. Si a l@s progenitor@s les parece l’bebé demasiad@ desagradable, todavía están a tiempo de abortar. El aborto es libre y gratuito hasta la fecha del mobulizo. (P. 40)

CULTURA LITERARIA ESMERADA

—Me quiere sonar… Quijote… Quijote… Ah, sí, ¿no es esa historia sobre la relación homosexual entre dos vaqueros? Sí, ¿cómo se llamaba el otro? Sancho, ¿verdad? Quijote y Sancho, ¿a qué sí? Panoplios, vaya memoria que aún conservo.
—No sé si nos referimos al mismo. Lo escribió Cervantes, Miguel de Cervantes.
—¿Cervantes? Ese nombre también me suena. ¿No es el fanático que persiguió y torturó a los islamistas en la cárcel de Lepanto? Para que veas que estoy informado. No en vano soy enseñante, que lo mío me costó sacar la oposición. Pero no creo que semejante individuo escribiera una novela tan abierta. De veras que lo dudo. (p. 49-50)

NO ES NECESARIO HACER DECLARACIÓN DEL IRPF

¿Es que no había taxetas en tu tiempo? Son muchísimo más prácticas que el dinero. Y además, te evitas intermediarios. En vez de esos horribles bancos con sus abusivas comisiones, Hacienda lleva las cuentas personales de cada un@, y así te ahorra un montón de tiempo de rellenar impresos de la declaración de renta y patrimonio. Es mucho más práctico. Y solidario, no te quiero ni contar. En la universidad nos contaban que en el pasado, cuando no se funcionaba así, había quien no declaraba todo lo que ganaba. No puedo concebir una maldad mayor. ¿Cómo podía haber gente tan mezquina? (p. 50)

EL SEMEN SE COMPRA DONDE TODO LO DEMÁS

Ya valía de gastarse el dinero de todos que administra la seguridad social. Además, era un incordio tener que pedir cita y todo eso. Ahora, sin embargo, gracias a nuestro gobierno ya se puede adquirir el semen que necesites donde compras todo lo demás, en el super, como tiene que ser. (p. 51)
LA CULPA ES DE LA DERECHA

—… La actitud de la oposición es escandalosamente casposa. De nuevo demuestran estar anclados en el fascismo más rancio que ya en el pasado llevó a nuestro país a un funesto y devastador oscurantismo. No conviene olvidar, señorí@s e informantes, los episodios más vergonzosos de la historia de nuestro siglo XXI, que se inició con la dictadura de la derecha y nos trajo contaminación costera, hambre, sida, censura informativa, masacres en Irak, religión en las aulas, tabaco… Muchos de los problemas actuales de nuestro país provienen de esos años funestos, por mucho que hayan pasado tantas décadas. (p. 56)

PLURILINGÜISMO

Cada pregunta, en su mayoría dirigidas a la oposición en tono exigente, se traducía por megafonía a los otros ocho idiomas oficiales: catalán, gallego, euskera, árabe, valenciano, bable, tamazight y chistabino. La ralentización provocada por este hecho, unida al casi completo desconocimiento del contexto o de las implicaciones, a la comodidad de la butaca y al cansancio de las últimas horas, provocó en fray Malaquías un irresistible adormecimiento. (p. 58)

CULTURA RELIGIOSA

…podríamos hablar un poco de religión, si no tienes inconveniente. (…). Y de los cristianos sé más que de las otras religiones, a excepción, claro está, del Islam. Vosotros adoráis al que se cayó del caballo, ¿a que sí? No me digas como se llama… Lo tengo en la punta de la lengua… (…) Panoplios, no me sale… Aaaaííí, qué rabia me da cuando tengo algo aquí en la cabeza que no me acaba de salir… Aaaaííí…
—Si quieres te ayudo…
—Que no, Mala, que no, deja que yo desarrolle mis propias aptitudes. No seas tan progenitorialista. A ver… Vuestro líder es ése que nació en torno a la Semana de Compras, ¿no? Ahí a finales de diciembre. Aaaaííí, que no me sale… Qué rabia… Anda que no era listo, nacer justo esa semana, así se le juntarían los regalos de la temporada con los de su cumpleaños. ¿Ves cómo me acuerdo? Lo que bien se aprende tarde se olvida, que diría mi cuarto progenitor B. A ver, qué más hizo…(pp. 71-2)

LAS CALLES NO SE LIMPIAN

—Muy poca gente camina hoy en día. Las calles no están muy limpias, que digamos. Pero, claro, los votantes tienen derecho al tiempo de desinhibición dentro de su FNP, ¿o no? Y aquí (conociendo tus prejuicios) podrías preguntarme, ¿y por qué no se contrata a alguien para que limpie los vómitos, los cristales rotos, los excrementos y todos los restos orgánicos e inorgánicos? Pues muy sencillo, hace tiempo que se prohibieron tales trabajos serviles como contrarios a la dignidad del trabajante. Además, cuando los habitantes se van de desi, como se decía antes, no les suele importar la suciedad. Digamos que añade cierto atractivo a la diversión (p. 27)

Citas de “Mientras ella sea clara”

Clara Dixit

CLARA NO QUIERE SER FAMOSILLA

Me pasa justo lo contrario que a las chicas de mi generación: todas quieren ser famosas. En cuanto una es un poquito mona y tiene unas piernas no demasiado espantosas y la piropean los cuatro pichabravas recién bajados del andamio que te cruzas a diario, ya se pone a soñar con sus posibilidades de ser modelo, o actriz, o bailarina, o gran hermana, o todas esas fritangas del rollo Operación Triunfo o Un Paso Adelante. A mí, sin ir más lejos, que cada vez que me miro al espejo me parezco más fea, hace un par de años me llegaron a ofrecer la posibilidad de hacer carrera como modelo de una firma de ropa nacional. Un tío que me conocía de la uni, y que ahora se dedicaba en Madrid a cazar talentos. Me decía que tenía una mirada que seducía a la cámara. Qué gilipollez. No lo dudé un minuto, le dije que ni de coña bendita, vamos. Cuantos menos me conozcan, mejor. ¿Cómo puede haber gente tan majadera que piense que salir en la tele o en las revistas es la meta de su vida? En cuanto eres famosa ya se acabó tu intimidad, ya perteneces al dominio público. Cualquier maruja con rulos, patillazas y lamparones en la bata puede pontificar sobre tu vida y milagros, sobre tus manías, tus lugares de veraneo y lo resultona que eres como amante. No puedes ir a la playa sin que haya algún paparazzi oligofrénico dispuesto a hacer carrera contigo. Caminas por la calle y a cada segundo se te cruza gente que te reconoce, que suelta risitas bobas, o que directamente te para para que le firmes en la escayola o le beses el muñón. No tienes el más mínimo derecho a la intimidad, derecho que, para una santanderina de pro con sangre inglesa, juzgo el más irrenunciable de la entera existencia. (pp. 178-9)

 

EL FISCO, SEGÚN EL HONRADO SEÑOR MARTELLO

La verdad es que Hacienda cada año se excede más. En vez de ir a por los ricachones mangantes, los que cometen los grandes desfalcos, los altos funcionarios del sobre y la mordida, el fisco nos chupa la sangre a los honrados ciudadanos de a pie. Y quieren que los ciudadanos honrados paguemos y callemos, nos quieren indefensos jurídicamente ante esa explotación impune que nos hacen de lo alto, con las armas del Estado. Por eso me parece muy encomiable el afán de usted por analizar maneras de desgravar. Es, yo diría incluso, heroico. —Y añadió, dirigiéndose a mí—: ¿Ha visto la película Matrix? (…) He aquí una buena imagen del estado que exprime a sus súbditos. Tenemos que procurar, como los protagonistas de Matrix, introducirnos en los vericuetos de la enorme maquinaria absorbente y conseguir minar el sistema desde dentro, sin que nos puedan atrapar. (p. 55)

 

LA PROVIDENCIA; SEGÚN MíCHUM

Me explico. Mi experiencia me dice que, por mucho que reces y estés en grupos cristianos y tengas una cierta vida de creyente, el de Arriba no siempre te saca las castañas del fuego. Muchos familiares de víctimas de accidentes, por ejemplo, se preguntan por qué Dios les ha dejado tan tirados, cómo se puede justificar tanto sufrimiento, y algunos pierden la fe como consecuencia. Yo, si algún día la perdiera (Dios no lo permita), no creo que fuera por eso. El de Arriba no se dedica a impedir que la gente sufra, ni que muera. Lo que le interesa es que la gente muera bien, en su onda, podríamos decir. Por eso permite cosas que nosotros no entendemos a la primera, ni quizá a la segunda, ni a la tercera. Y justo por eso, por no entenderle, nos parece que nos deja tirados. Yo sé que te puedes pasar toda una vida rezando por algo, y Dios no dice ni mu, quizá porque en el fondo te conviene más lo contrario. Pero claro, tú te empeñas y te empeñas, y nunca tienes claro si Dios piensa como tú o justo al revés que tú. (pp.118-9)

 

A CLARA NO LE GUSTAN LAS BODAS (AUNQUE TENGA TRES)

 

Estaba comentando lo de la boda del Tenis, y yo empezaba a despotricar contra la manía superextendida de invitar a gente que casi no conoces, no sé si para que te hagan más regalos o para que la boda suba de categoría o qué. Seguro que tenéis la experiencia de que os toque una mesa entre gente que no has visto en tu vida y con la que no tienes ningún punto en común, pero a la que tienes que besar como si fueran colegas de la infancia y con la que tienes que aguantar las tres horas que dura la comilona hablando de memeces. Y todo esto se agrava si el resto de los comensales de tu mesa ya se conocían y son de la misma “panda” (qué palabra tan cursi), y se ponen a repasar la lista de amiguetes, enemiguetes y conocidetes, o a contar anécdotas del pasado desternillantes (para ellos y su pastelera madre, claro), y cuando llega el solomillo te vuelven a preguntar, “Clara, y tú a qué te dedicabas?”, y les vuelves a decir que eres técnico en aprendizaje, adaptación y psicomotricidad infantil y contestan “ah, qué interesante”, y cuando llegan los postres los novios vienen a retratarse con los de la mesa, y la novia (a la que quizá has conocido esa tarde) te pregunta dulcemente si te lo estás pasando bien, y tu contestas que de maravilla, que es el día más feliz de tu vida y tal. Y luego el bailongo, con la gente volviéndose progresivamente más y más pedo, con el corrito para dejar que los novios bailen un vals que llevaría a Strauss al suicidio, con la típica pareja de resabidillos con miles de horas de bailes de salón humillando al resto y quedándose solos en la pista, con el tío de la novia divorciado y prematuramente curda dedicado a sobar a toda hembra menor de setenta y cinco, con la casposa conga de jalisco de remate… Un martirio chino, vamos. (p. 168)

 

A CLARA LE ASUSTA EL COMPROMISO

Sin embargo, Míchum cree en el matrimonio cristiano y para siempre, y en el rollo de tener hijos y de acompañarlos al cole y a los partidos de fútbol y a las funciones cutre que dan en el colegio por Navidad y demás. Y yo no es que lo rechace de plano, pero en ocasiones vomito de pensarlo. Pasar toda la vida con el mismo hombre, viviendo bajo el mismo techo, cambiando pañales, cocinando y fregando y planchando (aunque vayamos a medias, ojo), con todo el peso de la rutina cayéndote encima un año tras otro… La atadura es lo que agobia, ¿me entendéis? Saber que estás atada. ¿No es mucho mejor vivir al día, pasarlo bien hoy y ahora, sin comerte el tarro sobre el futuro? (pp. 41-2)

 

LA ESENCIA DEL PROBLEMA

Y ahora que ya conocéis a los tres causantes de mi terrible desazón, ya va siendo hora de que os mojéis un poquillo, ¿no? A ver, ¿con quién os quedaríais? Venga, mojaros, mojaros, ya vale de hablarlo yo todo… Míchum es un pedazo de pan, o mejor dicho, un mendrugo de pan. Míchum es mi mejor pasado y mi más incierto futuro. Con él tendré mucha ternura y mucha discusión, muchas hipotecas y muchos churumbeles gritando y volviéndome loca. Martello es la seguridad, el poder, la protección, el sentirme princesa de cuento, el dejarme llevar por un suave hipnotismo. Pelayo significa pasión, erotismo, la reinvención continua de lo cotidiano, la perenne incertidumbre que a la vez te llena de entusiasmo, el no-sé-qué-hago-aquí-pero-me-encanta. Y, lo que es peor, los tres representan facetas de mi vida a las que no quisiera renunciar. Quizá yo sea de esas que tienen múltiple personalidad, o personalidad desintegrada, o esas zarandajas que tuve que estudiar (…). Pero lo cierto es que no me siento con fuerzas ni ganas de desprenderme de ninguno de los tres y de lo que representan en mi vida. (p. 147)

POR QUÉ CLARA NO EJERCE DE MAESTRA

Como ya os he dicho, soy diplomada en Magisterio especialidad educación infantil. La carrera me costó sangre y sudor, pero creo que no es culpa mía, ni que mi capacidad intelectual no sobrepase con mucho el nivel requerido. Lo que pasó fue que a mitad de carrera me entró la crisis: me empecé a plantear que los niños no me gustaban un pimiento. Quizá si me fuera al Perú o a Ruanda y tratara a niños indígenas desnutridos y sonrientes, que se emocionan si les regalas el palo de un chupachups, me cambiaría el concepto. Pero los niños occidentales, y en concreto santanderinos, malcriados por papá y mamá, tíos y tías, abu y abá, vecinos y vecinas, atiborrados de regalos en navidades y Reyes, en cumpleaños y nocumpleaños, en santos y San Dejamenpaz, acostumbrados desde la cuna a ser los tiranos sátrapas de la casa; cuyas mamás les defenderían como leonas ante todo el claustro escolar aunque ellos le hayan pegado fuego al colegio; cuyas abuelas, aunque sean nonagenarias y catalépticas, si queda un solo asiento en el autobús se lo dejarán a ellos indefectiblemente, y luego ellos no se lo agradecerán ni por el forro… A esos niñatos, yo sinceramente los detestaba. ¿Y cómo iba a dedicarme de por vida a ser maestra si detestaba a los niños? (pp. 74-5)

MÍCHUM Y CLARA HABLAN DE SEXO

        

—Míchum, ahora sí que no te entiendo nada. ¿Qué mal puede haber en disfrutar un poco de la vida, que ya es bastante puta? ¡Qué pecado ni qué mierda! No me pidas que te comprenda. Lo único que entiendo es que no me quieres. No lo suficiente. Tus curas te han metido esas ideas de que el sexo es malo y que hay que evitarlo, y tú no eres capaz de levantar la cabeza de esas supersticiones. Pero si el sexo es lo mejor que tenemos, Míchum.

 

            Él se quedó un momento pensativo, como buscando una respuesta, rascándose la cabeza. Al cabo se le iluminó un poco la cara.

 

            —Mira, Clara. Cuando eras cría, ¿no te hacía ilusión esperar al día de Reyes para recibir los juguetes? Imagínate que te los hubieran regalado según los iban comprando. Seguro que apetecía más en el momento, pero luego… no era lo mismo ¿No me entiendes?

 

            —Has puesto un ejemplo pésimo. A mí nunca me regalaron juguetes en navidades…

 

            —Vale, vale, lo que quiero decir es que no se trata de evitar el sexo, sino de cuidarlo. Cuidarlo, eso, protegerlo. Es tan importante que hay que guardarlo de los ladrones. El sexo y el amor, el amor y el sexo, son dos líos alucinantes. No hay quien se aclare con ellos. Si tienes suerte, te pueden hacer muy feliz, pero también te pueden amargar la vida, o las dos. Pero yo al menos sé una cosa: los tesoros hay que guardarles. No se puede ir enseñándoles a todo quisqui. Si alguna vez me tocara la lotería, no iría enseñando los billetes por la calle. Los guardaría en el banco… hasta que llegara el momento de gastarlos… ¿Entiendes? (pp. 212-3)